Hay una persona a la cual no te queda otra alternativa que creerle. Tú mismo. Para que tu mundo tenga sentido, debes creer en lo que te dices. Hacer lo contrario te llevaría a la locura.
El problema es que no todo lo que te dices es para tu propio beneficio. ¿Alguna vez te has encontrado diciéndote "Nunca podré terminarlo" o "Simplemente no sirvo para esto"? ¿Qué sentido tiene decirte algo así? ¡Ninguno! No logra nada, más que convencerte de tu propia debilidad.
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