miércoles, 26 de mayo de 2010

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Eran cerca de las 3:00 am y seguía dando vueltas en la cama. Decidí colocar un poco de música tranquila a ver si con eso lo lograba dormirme, cerré los ojos y quedé rendida al fin.
4:50 am : Primer sobresalto, me desperté llorando... había soñado con vos, luego volví a dormir.
6:00 am: Ya supe que sería imposible descansar esa noche, la cabeza me daba vueltas, no podía dejar de pensar ni un maldito momento y no sabía porqué. Tenía la respiración acelerada al igual que mi corazón y una adrenalina inexplicable. Me levanté de la cama y caminé por toda la casa buscando la causa de todo esto, pensando en ti, sí en ti... ¿Qué es lo que ocurre?, me preguntaba una y otra vez.Esos días, te confieso, no logré sacarte de mi mente ni por un segundo. Desde el día que vi por primera vez esos hermosos ojos, desde el día que vi tu sonrisa, desde que admiré cada uno de tus gestos, desde que conté todas tus respiraciones y hasta los lunares de tu cuerpo, desde que observé cada pequeño detalle, desde que te descubrí.
Estábas ahí, firme; luego me regalaste una de tus cálidas sonrisas. Yo sentía que iba a explotar por dentro, que un fuego me quemaba en lo más hondo de mi alma.
Ése fue mi primer desvelo por ti, y sí. Esa mañana terminé de confirmar y aceptar lo obvio, me había enamorado completa e incondicionalmente del ser más precioso de esta Tierra. Pero de más está decir que siempre lo bueno me dura poco. El corazón latía y latía, la respiración se aceleraba más, cada vez más. Y te pedí que ya no me déjes.

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